La Grand Parade: el reflejo de una Asturias orgullosa

La Banda de Gaites Llacín desfila en La Gran Parada del #interceltique de Lorient recibiendo el apoyo de muchos Asturianos en Lorient.


La propuesta era completamente renovada y arriesgada: un nuevo recorrido para un nuevo modelo de Gran Parada, de Gran Desfile dominical, una de las señas de identidad del Festival intercéltico de Lorient, junto con las noches máginas que han tenido que pasar a denominarse noches intercélticas por problemas de derechos de autor. Y la inauguración de esa una nueva ruta no pudo acabar mejor para el Gran Desfile de las Naciones Celtas: Cerca de 60.000 aficionados, según los datos más pesismistas y cerca de los 100.000 según los más optimistas, invadieron en la mañana del domino las calles de Lorient y llevaron a un buen número de visitantes y músicos al puerto de pesca recuperado como lugar de comida familiar dominical en la villa bretona.

El impresionante ascensor de barcos se convirtió de repente en el puerto pesquero de Lorient en un arco de triunfo para la Banda de Gaites Llacín (que abría el Desfile como representante principal de la delgación asturiana) y para la bagad Kemper, que coronó el día con el beneplácito mayoritarios de los lorienteses. Bajo un sol más que generoso para lo que es habitual en estos días de verano ya tardío, el estadio Moustoir cambió su carácter de punto final de encuentro en arranque de la Grand Parade que por primera vez tenía como sistema de pago complementario a la posibilidad de seguir por las calles gratuitamente el paso de los músicos y artistas un “badge” o pin que al precio de 3 euros permite el acceso a todas las actuaciones que antaño eran gratuitas en Lorient, incluyendo el visionado cómodo de la Gran Parade. El domingo se habían vendido cerca de 28.000 “badges” lo que supone casi 90.000 euros para las arcas del festival, necesitadas de músculo en estos años de crisis.

60.000 seguidores

Pero una cosa no ha cambiado: el entusiasmo popular por lo que significa Lorient y el desfile, en concreto, para todos los que se acercan por esta villa en el primer fin de semana de agosto. La multitud, silla plegable o taburete bajo el brazo, se reunía sobre todo en la larga recta en la que France 3 (la televisión regional que retransmitía en diferido el desfile a partir de les 15,30 horas) había colocado todas sus cámaras y extraordinario despliegue. Y ahí, y en realidad en todo el secorrido, se disfrutó de un maravilloso espectáculo de cuatro horas sin interrupción, que combina desde las gaitas del país homenajeado este año, Asturias, a los primos escoceses y los encajes tallados de los vestidos tradicionales bretones. Nunca la rue de la Ferriere, el corazón palpitante del puerto pesquero de Lorient, había sido tan concurrido en un domingo por la mañana del verano. Entre 60.000, según los medios locales y los cerca de 100.000 calculados por la televisión y refrendado por la organización, siguieron el acontecimiento en directo, a pié de calle. Y de ellos, 7.600 aficionados prefirieron Moustoir para animar a la familia de las naciones celtas en la parrilla de salida.

La delegación asturiana

Los asturianos salieron en los primeros puestos y en los últimos, con lo que dejaron una presencia notable en el desfile.

Abrieron el mismo con la bandera astur la Banda de Gaites Llacín que con un armonía inusitada combino pasacalles en columnas de a ocho con otras de a cuatro magníficamente manejadas en pasos angostos y curvas pronunciadas del recorrido entre el Estadio y el puerto pesquero.

La Agrupación de la Escuela de Asturianía, con jóvenes gaiteros llegados de mendoza y Buenos Aires en Argentina, Chile, México, Majadaonda y tantos otros lugares donde Asturias ha sembrado con la emigración su semilla cultural, mantuvo el gran nivel de Llacín con Flavio Benito a la dirección.

Y la Banda de Gaites Llariegu, llegada a Lorient apenas un día antes y con la perspectiva de volver a Asturias el martes, mostró claramente su profesionalidad y buen quehacer en un desfile inmaculado.

Xeitu, en la parte final del desfile, mostró la calidad no sólo del folklore tradicional recuperado en Asturias en la última década, sino también en la elegancia de la recuperación de trajes de gala de la vestimenta tradicional que no desentonan un ápice con la calidad de la tradición bretona en este aspecto particular.

Llangréu (Asturies), 1962. Llicenciáu en Filoloxía Hispánica y Master en Desenvolvimientu Local pola Universidá d'Uviéu ye tamién espertu n'Alministración de Servidores Web pola Universidá de Granada. Doctorando de la Universidá del País Vascu, ye Profesor Acomuñáu de la Universidá Carlos III de Madrid, onde imparte l'asignatura de Técniques de Llocución y dirixe tamién el Cursu d'Espertu en Periodismu Dixital de la Universidá d'Uviéu y los cursos de branu sobre esta materia de la mesma universidá, cuntando con una nutrida participación nos cursos de branu de la Universidá de Cantabria y de la Complutense de Madrid, ente otres, siempres en relación col periodismu dixital.